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La importancia de la imitación.

 

Sabemos que los niños con TEA tienen dificultades para imitar, principalmente porque no ponen su foco en las personas y esta dificultad, sin duda, reduce significativamente las oportunidades de aprendizaje. Por lo tanto desarrollar la habilidad de imitación es fundamental para los niños pequeños con autismo y los programas de imitación se desarrollan en función de:

 

1. La imitación de los movimientos corporales con y sin objetos (juegos de crianza)

2. La imitación de acciones sobre los objetos (juguetes de causa efecto)

3. La imitación vocal de sonidos y palabras (juguetes musicales y/o canciones)

 

Lo primero que hacemos es, a partir de actividades muy motivadoras, captar la atención del niño y servirle de modelo para un movimiento, acción o sonido. A continuación, le damos la oportunidad de imitar, si no sucede repetimos el mismo ensayo varias veces intentando mantener el interés del niño siendo muy divertidos y brindando distintos tipos de ayuda. Enseñamos la imitación de los movimientos corporales y gestos a partir de rutinas sociales sensoriales como las canciones y los juegos de crianza como el cucu-tras, el ico-ico caballito, palmas palmitas etc.

Una vez que el niño reconozca la rutina y la disfrute empezaremos a dejar pequeños espacios en blanco para darle la oportunidad de completarlos y acompañarnos con los gestos correspondientes. Es importante reforzar al niño a partir de pequeños sistemas de recompensa. Una vez que el niño aprende a imitar acciones sencillas como aplaudir, añadimos pequeños cambios o nuevos elementos con el objetivo de complejizar sus habilidades y generar nuevos intereses. Usar dos conjuntos de juguetes iguales puede favorecer el proceso de enseñanza de nuevas imitaciones. Para algunos niños los juguetes duplicados son una muy buena manera de enseñarles a imitar. Para aquellos que están muy centrados en sus propios juguetes para atender a las acciones que realizamos con nuestros juguetes, podemos: intercambiar los juguetes mediante una actividad de turnos; o guardar el segundo conjunto de juguetes hasta que hayamos servido de modelo con el primero.

 

Cuando enseñamos a imitar es importante enfatizar el acto para el que estamos dando el modelo a través de algún tipo de efecto sonoro o vocalización, por ejemplo, si queremos enseñarle a agitar una maraca podemos decir “fulanito mira lo que hago pum pum pum” o “fulanito mira lo que hago chas chas chas” y luego “tu turno” o “hacelo vos”. De esta manera resaltamos los aspectos sobresalientes de la acción que queremos que imite acompañándolos de un sonido. Con los niños que tienen la capacidad verbal desarrollada e imitan también el sonido podemos responder a su imitación diciendo “¡si, bien, agitar la maraca!”. Para saber con qué acciones empezar a enseñarle a imitar podemos basarnos en la observación del juego del niño y utilizar aquellas acciones que ya forman parte de su repertorio. Por ejemplo, si el niño golpea con un bloque de madera podemos decir tomando su bloque “mi turno, pon, pon, pon, ahora hacelo vos” y devolverle el bloque, si el niño responde diremos “si, golpear con el bloque, mi turno” y repetiremos la secuencia. Si no repite la imitación, rápidamente lo ayudaremos físicamente, y aunque al principio no logre la imitación estará experimentando la sincronía de dos personas a través de la toma de turno siendo este el principio de la imitación. Una vez que nos imite de manera sistemática e independiente con un repertorio de por lo menos 8 acciones distintas podremos pasar al siguiente nivel de complejidad.

 

La imitación vocal de sonidos y palabras son sin duda una de las habilidades más difíciles para los niños que todavía no la han desarrollado. Para ello partimos de actividades sociales sensoriales ya que estimulan todo tipo de vocalización. Los juegos con las manos que conllevan muchos momentos de espera anticipada como por ej.: “Esta es mi casita…” o “Este dedito se fue al mercado…” y otras parecidas favorecen que el niño vocalice, si esto sucede incorporaremos su vocalización en nuestra rutina, e iremos ampliando la cantidad de rutinas. Para que los niños puedan imitar palabras necesitamos que haya una gama de vocalizaciones variadas y frecuentes. Es importante llevar un registro de las vocalizaciones que van apareciendo para darle significado y las incluiremos en nuestras rutinas de juego.

 

En nuestro libro Guía Práctica para padres y Profesionales y en la Guía Práctica para Educadores incluimos planillas de registro de actividades para medir avances y corregir estrategias.

 

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